- ¿Aun hay sopa?
- Sí la tuya.
- A es verdad.
- He, Noe yo tambien tengo hambre.
- Pues compartimos la sopa. Sí no me hubieras tirado la sopa no la tendríamos que compartir.
- Ya pero no hubiera pasado nada.
- Ya...
- Falta una cuchara.
- La encontré.
- ¿Dónde estaba?
- Debajo de mi.
- ¿Puedes comer tu con esa cuchara?
- Te da asco e.
- Un poquito.
- A mi tambien, voy a lavarla.
- Vale ¿puedes solo?
- Uf no, no puedo andar.
- ¿Te duele la espalda?
- No, es que estoy muy cansado.
- Trae que la lavo yo.
- No, que tu tambien tienes que estar cansada.
- Ya pero da igual yo no estoy operada y tu sí, necesitas reposo.
- Que no, la llevó yo.
- Dame que la lave.
- Toma...
- A le ya esta lavada.
- Gracias.
- No hace falta que me las des.
- ¿Hacemos guerra de sopa?
- Pero si solo hay un plato seguro que un coge mas que el otro.
- La mitad cada uno.
- Ya, pero es que no estamos en nuestra casa y las enfermeras se van a cagar en todo.
- Luego lo recogemos.
- Bueno, vale...
- ¡Toma!
- A la otra camiseta sucia.
- Da igual.
- A si pues toma.
- No mi pelo no.
- Ja, ja tienes fideos en el pelo.
- Si pues mira esto.
- O no mi pelo, mi hermoso pelo.
- Ja, ja.
- Toma esta.
- Buag todo en la cara. No vale en la cara.
- Ja, ja pues estas muy gracioso.
- Mejor si dejamos de jugar ¿no?
- Vale y ¿que hacemos?
- A sabes te he estado mirando el pelo y lo tienes muy bonito.
- Gracias
- Y he pensado si te lo tintas con migo.
- Vale, buena idea. Elige tu el color.
- Pues ¿negro con mechas moradas?
- Sí, vale me parece muy buena idea.
- Pues tendremos que dormir si es a las nueve.
- Sí, a dormir.
- Buenas noche.
- Eh, Noelia ¿puedo dormir con tigo?
- ¿Por?
- Es que la cama esta un poco sucia.
- A claro... Sí duerme con migo.