Le estuve contando el cuento de Juan Sin Miedo, se durmió en seguida, yo al verle dormido me dormí, para que seguir contando el cuento.
Eran las siete de la mañana y la enfermera ya le había curado la herida a Gerard, como es lógico, ya estaba despierto. Entonces me despierta, diciéndome:
- He bella durmiente, despierta.
- No quiero, tengo sueño.
- Va por favor despierta, que me aburro.
- Pues si te aburres pon la tele, pero a mi déjame tranquila.
- Vale gracias eh, ala duerme dormilona.
- Pues ya no puedo dormir, por que me has despertado.
- Lo siento, señorita.
- Oh, cállate.
- Me callo. (y me saco la lengua)
- ¡A mi no me saques la lengua!
- Que pasa, ¿qué no te gusta mi lengua?
- ¿Qué pregunta es esa?
- No se.
- A vale, pues entonces no preguntes preguntas tontas.
- Vale, ja, ja.
- Loco.
- Me lo suelen decir.
- Madre mía, soy novia de un locoooo.
- Pero ese loco esta muy bueno eeh.
- Sí, sí yo eso no lo niego.
- Menos mal, por que si no me preocuparía. –Digo riendo.
- Pues si, te tendría que preocupar.- reí.
- Noelia, ¿puedes venir?
- Pues claro. (Me acerque a su cama), ¿qué?
- Ven agáchate.
- ¿Ya?
- Un poquito más, más, yaa.
- ¡Guarro!
- ¿Te gusta, el puré? (Se puso a reír como un loco)
- Si me lo hubieras puesto en la boca te contestaría, pero en la oreja no tengo gusto.
- Ja, ja, tienes puré en el pelo.
- ¿Y te parece gracioso?
- Sí, ja, ja. Ven que te lo quito.
- No, no me fío.
- Va no seas tonta ven.
- Vale pero como me vuelvas a poner algo en cualquier sitio te mato.
- No, no te pongo nada, pero acuéstate a mi ladito.
- Vale…
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