jueves, 15 de septiembre de 2011

capitulo 33


- ¡Hija!
- ¡Mama! (fui a abrazarla)
- ¿Cómo estas?
- Muy bien ¿tu?
- Muy bien, ha venido tu hermana a comer.
- ¿Sí?
- Sí.
- Me hubiera gustado verla.
- Esta muy bien y tiene una hija.
- ¡Soy tía!
- Sí.
- Que ilusión.
- Hija te he echado de menos.
- Y yo, mama.
- Cómo se nota que te cuidan bien estas un poquito más gordita.
- Sí me hacen comer cuando no tengo hambre te tengo que decir una cosa…
- ¿El que?
- Mama, estoy embarazada.
- ¿De verdad?
- Sí…
- hija eres muy joven.
- Ya lo siento…
- No, no lo sientas.
- ¿No te enfadas?
- No, pues claro que no.
- Gracias.
- Hija, ¿Quién es el padre, ósea quién es tu novio?
- Gerard.
- Gerard, ¿es el cantante ese de que me hablabas tanto?
- Sí…
- Tanto querer conocerlo y ahora vas a tener un hijo con el.
- Pues si, ¿cómo que has venido hasta aquí?
- Quería verte y Gerard me llamó diciéndome que estabas aquí, entonces cogí el coche de tu padre y vine corriendo.
- ¡Pero si tu no tienes carnet!
- No pasa nada se a llevado unos cuantos golpes pero le digo a tu padre que yo nunca cogería el coche porque me da miedo el va a la policía ha averiguar quien se lo ha roto y yo me quedo más ancha que ancha.
- Jolín señora tiene pensamientos de sicópata.
- ¿Qué has dicho?
- Eh… nada, nada, que es muy guapa.
- Ya pensaba yo porque si no te entierro en un descampado y hasta los tres meses saben donde estas.
- Noelia, tu madre me da miedo.
- Pues no te arrimes a mí, que de tal palo tal astilla. (Nos reímos, pero a Frank no le hacia mucha gracia)
- ¡Ah! ¡Es una familia sicópata!
- Ya lo creo, ja, ja, ja.
- Bueno ahora en serio ¿Frank?
- Sí, me llamo Frank.
- Frank, no te preocupes que yo soy incapaz de matar una mosca.
- ¡Y yo un mosquito!
- Uf, menos mal que susto.
- Mama, cuéntame cosas.
- Tu hermana se ha casado con el capitán de rugby.

capitulo 32

- Sí, te entiendo, sabes Frank me ha dicho una cosa.
- ¿El que?
- Que me vas a remplazar tocando la guitarra.
- Sí, cómo no tenían otro guitarrista pues…
- Me alegro de que seas tu i no otro, ¿sabes tocar la guitarra?
- Sí, por ti y por Frank.
- ¿Por nosotros?
- Os vi en los conciertos tan emocionados tacando la guitarra, que pensé que yo también me lo pasaría bien.
- Sí, uno se lo pasa bien pero cuando tienes que hacerlo obligatoriamente ya no te gusta tanto.
- Pues no parece eso.
- Porque cuando te subes al escenario te da un suvidon de adrenalina.
- A mi me va a dar vergüenza actuar delante de todos.
- No pasa nada, tu imagínate que solo existe la guitarra.
- Vale, gracias.
- No ay de que.
- Ah, te tengo que contar dos cosas más.
- ¿El que?
- La primera es que estoy embarazada.
- ¿De Gerard?
- Sí, claro.
- Ah…
- ¿De quien pensabas que era?
- No se, solo quería saber el padre.
- Pues Gerard.
- ¿y la otra cosa?
- ¡Que me caso!
- ¿Con Gerard?
- Pues claro, pareces tontito.
- Enhorabuena.
- Gracias.
- Pero ¡Qué alegría!
- Sí, me hace mucha ilusión.
- ¡Noelia!
- ¡Voy! Lo siento Ray, pero me llama Gerard.
- No pasa nada, ves que tu futuro marido te llama.
- Vale, voy.
- Hasta luego.
Salí de la habitación y fui al comedor.
- ¿Qué pasa?
- Ha venido alguien.
- ¿Quién?
- ¡Tu madre!
- Mi madre.
- ¡Sí!
- Pero ¿cómo sabe donde estaba?
- La llame yo.
- ¿Tú?
- Sí, yo.
- Gracias, ¿dónde esta?
- Fuera.
- Pero dile que pase, ¿no?
- Lo siento señorita, ahora le digo que pase.
- Gracias.


lunes, 12 de septiembre de 2011

capitulo 31


Me fui a los columpios, eran de color azul y blanco, y en la cadena donde te coges llevaban plástico, a si no te hacías daño.
-         ¿Te gustan lo columpios?
-         Sí, son divertidos.
-         Me alegro.
-         ¿Qué querías?
-         Nada, que estuvieses conmigo.
-         Vale pero ¿puedes apagar el cigarro? (se lo dije tosiendo)
-         O, claro lo siento.
-         Gracias.
-         ¿Qué te ha dicho mi madre?
-         Nada, que de pequeño eras serio y que tienes un vicio muy malo.
-         Ella también quiere que lo deje.
-         Y estoy total mente con ella.
-         Pues yo no.
-         Ya me lo imaginaba.
-         Ya, me estado leyendo esto y es muy aburrido.
-         ¿Por?
-         Porque lo que pone yo ya lo sabía, y no hay dibujitos.
-         Tu si que eres crío con los dibujitos.
-         Es que a mi me van más los cómics.
-         Pues haz un cómic explicando eso que pone en el libro.
-         Buena idea.
-         ¿Ay pone lo que tu ya sabías?
-         Sí, ¿por?
-         Por que ya sabes cuidar a un niño.
-         ¡Es verdad!
-         Tu madre tiene razón, no es tan difícil como parece.
-         Es verdad, somos uno buenos padres.
-         ¡Sí!
-         Nuestro hijo va ser el mejor.
-         Pues claro, viniendo de nosotros.
-         ¿Tu podrás subir a un avión?
-         Supongo que sí.
-         Es que el día que es y aun estamos en New York.
-         Pues llama a Ray y dile que llame a los del avión para que lo preparen.
-         Después de comer.
-         Vale, ¿vamos a comer ya?
-         A un no estará, pero vamos.
-         ¿Llamó?
-         No, tengo llaves.
-         Vale, pues abre.
-         Ya voy tranquila.
-         Vale, que no se te puede decir nada.
-         ¡Mama!
-         ¿Qué?
-         ¿Ya esta la comida?
-         ¡Le faltan diez minutos!
-         ¡Vale, gracias!
-         ¿¡Qué!?
-         ¡QUÉ VALE!
-         ¡Ah vale!
-         Ves cómo aun no esta la comida.
-         ¡Venir!
-         ¿Para qué?
-         Para enseñarle mi cuarto a Noelia.
-         Vamos.
-         Mirar mi cuarto.
-         Pero si esta lleno de juguetes.
-         Ya, y si el bebe es niño se los puedo dar.
-         Mikey, Mikey, ¿cómo le vas a dar eso al niño?
-         ¿Por qué no?
-         Porque es todo del año de la pera, si le vas a dar algo a mi hijo que sea nuevo.
-         O vale…
-         Pobrecito, con la ilusión que le hacía.
-         No da igual si tiene razón mis juguetes son muy viejos, ya si eso le compraré nuevos.
-         Tu le regalas lo que quieras que para eso eres su tío.
-         Pero es que estos juguetes muy viejos.
-         Sí, Gerard tiene razón.
-         Pero seguro que le gustan.
-         No creo.
-         Que si y si no le justan tambien  le gustan.
-         ¿Cómo puede ser eso?
-         Por que se los habrá regalado su tío favorito.
-         Tienes razón.
-         Pero ¿cómo le va a regalar eso al niño?
-         Uf, de verdad que tonto eres.
-         ¿Yo?
-         Sí, seguro que lo traes aquí y se pasa horas jugando con su tío y contigo si vienes y conmigo, se lo pasaría pipa.
-         No lo había pensado.
-         Pues piensa.
-         Eso piensa.
-         Tu calla Mikey.
-         Vale…
-         ¿Por qué le hablas a si de mal a tu hermano?
-         No se, siempre le e hablado a si.
-         Pues habla le bien que es tu hermano.
-         ¡Bajar a comer!
-         ¡Vamos!
-         Um, que buena pinta tienen los macarrones.
-         Gracias, uy falta el pan.
-         Yo lo traeré.
-         Que no tranquila que lo traigan ellos.
-         Bueno, vale…
-         Mikey ves a por el pan.
-         ¿Yo? Ves tu.
-         Ves tu que yo soy el mayor y mando yo.
-         Pues ahora mandan los pequeños, ves tu.
-         ¿Desde cuando mandan los pequeños?
-         Desde que lo digo yo.
-         Jo, Noelia podrías estar de mi parte.
-         Es que todo lo tiene que hacer el, pobrecillo has algo tu o si no te aras gordito.
-         Ja, ja que graciosa.
-         Anda ves a por el pan, por favor.
-         Vale, voy.
-         Ja, ja a si se hace, yo nunca hubiera podido convencerle para que fuera a por el pan.
-         Seguro que si, le castiga a no fumar durante un mes vera como lo trae.
-         Tienes razón ahora le digo algo y si no me hace caso le digo lo que me has dicho.
-         Vale.
-         Mama ¿te ha caído bien la novia de Gerard e?
-         Sí, no es una niña pija como las de antes, es amable, se preocupa por Gerard y por su familia, van a tener un hijo y es igual que el.
-         ¿Soy igual que el?

capitulo 30


Salí del baño, por cierto que baño más grande y lujoso.
-         ¿Quieres comer aquí?
-         Vale, me da igual.
-         ¡Mama!
-         ¿Qué?
-         Que comemos aquí.
-         ¡Vale!
-         ¿Tienes hambre?
-         No.
-         ¿No?
-         No.
-         Pero si solo te has tomado un café a las siete, y ya es la una y media.
-         Pero, no tengo hambre.
-         Ay madre, bueno voy fuera.
-         ¿A qué?
-         A fumarme un cigarrillo.
-         Déjalo, no vallas.
-         ¿Por qué?
-         Porque esta aprobado científicamente que quien fuma puede tener cáncer de pulmón, muy fácilmente.
-         Ya a hablado la que estudió en un colegio de ricos, déjame ir, necesito fumar, si no fumo no soy persona.
-         ¡Qué no!
-         Por favor.
-         Ves, pero al mes que viene intenta dejarlo.
-         Vale… gracias.
-         Hasta luego, señora ¿le ayudo a hacer la comida?
-         ¿Sabes cocinar tan joven?
-         Sí, mi madre me enseño cuando tenía diez añitos.
-         Que bien porque mi hijo no sabe cocinar nada.
-         Ya, me ayudó a hacer la cena y es un caos.
-         Le quería enseñar pero el no quiso, decía que eso es para las mujeres.
-         Que mono. (nos reímos)
-         ¿Dónde esta ahora?
-         Fuera, fumando.
-         Hay, el vicio que malo es.
-         Sí, si que es malo.
-         Yo le digo siempre que deje de fumar pero el es muy cabezota y no lo deja.
-         No creo que lo deje aunque se lo digamos veinte mil veces.
-         Pues no, no creo.
-         ¿En que le puedo ayudar?
-         ¿Puedes hacer la ensalada?
-         Sí, claro.
-         Gracias.
-         ¿Y cómo era su hijo de pequeño?
-         Era serio, pero en cuanto podía te hacía una trastada.
-         ¿Quién no ha hecho tratadas de pequeño?
-         Pues no lo se. (Nos reímos)
-         La ensalada ya esta ¿le ayudo en otra cosa?
-         No, gracias lo demás ya esta, ves ha ver si Gerard entra.
-         Pero, ¿no quiere que ponga la mesa?
-         No, tranquila ya la pone Mikey.
-         Es que me sabe mal.
-         A mi si que me sabe mal que la invitada ponga la mesa.
-         Hombre, no es a si mujer,  a mi si me sabe mal porque vengo aquí, coma y no le ayude, eso es de tener poca vergüenza.
-         Tranquila, que me has ayudado a hacer la ensalada, anda ves con Gerard.
-         ¿Seguro?
-         Que sí ves con el.
-         Vale, pues ahora vengo.
-         Vale.
Salí de la casa, que jardín más grande todo verde, era precioso, tenía un perro Duck, habían muchos pajaritos y Gerard tumbado en una hamaca, fumando claro, tocando al perro y tirando le palitos.
-         Hola.
-         Ey, ¿cómo tu por aquí?
-         Pues que tu madre no me ha dejado poner la mesa y me ha dicho que venga a buscarte.
-         Ah…
-         ¿Vamos a comer?
-         Vale, pero sienta te cinco minutos.
-         ¿Dónde?
-         Donde quieras, tienes el sillón, las sillas los columpios, la…
-         ¡Voy a los columpios!
-         Como una cría.
A mi me gustan mucho, de pequeña iba al parque por los columpios

jueves, 8 de septiembre de 2011

capitulo 29

- Tranquilos, no pasa nada respirar hondo y pensar que solo es un ser humano no cuesta tanto cuidarlo, pensar como lo hacía vuestra madre.
- No es tan fácil.
- Yo solo quería ayudar.
- Gracias por todo, pero es que estamos muy nerviosos.
- Si lo estamos, no lo queremos dar pero no sabemos como cuidarlo.
- Y si ¿os apuntáis a las lecciones para tener un hijo?
- No se…
- Se lo diré a mi madre que seguro que lo entiende además aun no tiene nietos, a si que le dará mucha alegría pero querrá que le presente a mi novia.
- No, pasa nada yo encantada de conocerla.
- ¿Sí?
- Claro que sí, si no se lo toma mal y nos ayuda.
- Pues yo tambien tendré que presentarme a tu madre.
- Ya te conoce.
- No me conoce.
- Sí, te vio en el hospital.
- Ya pero no nos han presentado, ni hemos cenado no se ni como se llama.
- Se llama Rosa. A la ya sabes como se llama.
- ¿Por qué no quieres que conozca?
- Porque si le digo lo que me pasa, seguro que te quiere romper la cara.
- Que agresiva.
- Lo se, por eso yo nunca le cuento mis cosas.
- Bueno, lo de ir a ver a tu madre nos lo pensaremos pero si que ahí que ir a ver a mi madre.
- ¿Dónde vive?
- A las afueras de New York.
- Pues podemos ir ahora mismo.
- Sí, por que no.
- Uf…(me senté en el sofá y me puse la mano en la cabeza)
- ¿Qué te pasa?
- Me duele la cabeza, pero se me pasa enseguida.
- ¿Quieres que valla yo solo?
- No, yo voy contigo.
- Yo voy con vosotros que quiero ver a mama.
- Yo me quedaré aquí con Ray.
- Vale, y cuenta le lo de estos dos.
- No, ves como sois como cotorras que lo cuentan todo.
- Vale, no le contare nada, suerte pitufa.
- Gracias.
- ¿Ya no te molesta que te diga pitufa?
- No.
- Jo… yo que te lo decía para hacerte rabiar.
- Ya, pero ya me he acostumbrado, además sienta bien ser la más pequeña a si no eres tan vieja.
- Adiós enana.
- Adiós.
- Hasta luego.
- ¡Hasta luego!
Nos fuimos en autobús, dos horas que agobio, Gerard tenía cara de asustado y Mikey iba cantando.
- ¿Noelia estas nerviosa?
- Un poco, pero se me pasara, ¿tu como estas?
- Nervioso y no poco.
- Tranquilo, es tu madre.
- Ya…
- Mira a tu hermano que feliz.
- Mikey, ¡Mikey!, ¡MIKEY!
- Eh… ¿Qué pasa?
- ¿Por qué estas tan alegre?
- Voy a ser tío, un niñito me va a llamar tío.
- Y a mi papa.
- Y a mi mama.
- Ya… pero no creía que iba a ser tío.
- Ni yo que iba a ser padre.
- Ni yo madre, y mira me aquí me tienes, de camino a casa de la suegra.
- ¿Qué quieres que sea chico o chica?
- Chico, ¿tu que quieres?
- Chico, a si le podré llevar al rugby.
- Yo también quiero que sea chico a sí nos llevaremos mejor.
- Claro Mikey, lo que tu digas.
- Ya nos toca bajar.
- Sí, por fin a ver a mi mama.
- Si, que chulo.
- Ya toco yo.
- Vale.
- Si que se alegra de ver a su madre.
- Sí el es a si, le encanta venir aquí es como un crío.
- Hola, Mikey cuanta alegría me da verte, ¿vienes tu solo?
- ¡Hola mama! No vengo solo viene mi hermano y su novia.
- ¿Su novia?
- Sí, ya te lo contaran ellos.
- Vale.
- Mama, hola.
- Hola hijo.
- Hola, buenos días.
- Hola, ¿tu eres la novia de mi hijo?
- Sí.
- Hijo, te has elegido una buena chica.
- Sí. (se río un poco y a cachó la cabeza)
- Pasar, pasar.
- Gracias.
- ¿Cómo que estáis por aquí?
- Pues es que te quería decir una cosa…
- ¿Qué ha pasado?
- Pues que…
- A su hijo le han disparado.
- ¿Qué?
- Sí, pero también ay otra cosa.
- Sí es verdad, se le cayó el escenario en cima.
- ¿¡Qué!?
- Sí pero ay otra cosa.
- ¿Otra cosa? ¿El que hijo?
- Pues veras, haber como te lo digo, mama si te lo digo ¿Te enfadas?
- No, claro que no.
- ¿Me lo prometes?
- Sí, ¿tan grabe es que no me tengo que enfadar?
- Para nosotros sí…
- Dime, que no me enfado.
- Vale, pues Noelia.
- ¿Noelia es ella?
- Sí.
- Ah vale, tiene un nombre bonito.
- Gracias.
- Bueno pues Noelia esta embarazada.
- ¿De ti?
- Claro.
- ¿Voy a ser abuela?
- Se ve que si.
- Ay por dios que alegría.
- Pero hay un problema.
- ¿Cuál?
- Que no sabemos como cuidar a un bebe.
- Claro, yo cuando te tuve a ti me pasaba lo mismo.
- ¿Y que hiciste?
- Me compré un libro.
- ¿Un libro?
- Sí un libro.
- ¿En un libro esta eso?
- Sí claro, ahora lo traigo.
- ¿Vais a comer aquí?
- Yo, si mama.
- ¿tu Gerard?
- No se si Noelia quiere.
- Pues pregunta le.
- Espera que esta en baño.
- Vale.
- Mama, ¿Qué ay para comer?
- Macarrones.
- Hace tiempo que no comemos.
- Pues mejor a si os lo coméis más a gusto.

capitulo 28

- ¿Qué dibujas?
- Nada, cosas mías.
- ¡Siempre dibujas!
- Sí, siempre hago uno o dos.
- Gerard, te tengo que contar una cosa.
- ¿Qué?
- ¿Te acuerdas cuando te he preguntado por el nombre y te he dicho que lo había pensado por los dibujos que me enseñaste?
- Sí.
- Pues no es por eso. Creo que estoy embarazada.
- ¿Por eso me dijiste si me hacia ilusión ser padre?
- Sí, pero si quieres cuando nazca lo doy de adopción.
- Yo me lo quedo, es mi hijo no se lo voy a dar a alguien que no conozco, además no lo sabes seguro, ¿verdad?
- No lo se, pero yo creo que sí.
- ¿Cómo lo sabes?
- Pues por que muchas veces me dan ganas de vomitar,  me mareo y ...
- ¿Y?
- Pues que no me abajado la regla.
- Ay dios que voy a ser padre, yo no se como se hace eso.
- Ni yo, ya te he dicho que lo doy en adopción y punto.
- ¡Qué no, no se lo voy a dar a nadie!
- ¿Entonces que hacemos?
- Pues no lo se.
- ¡Te dije que no quería!
- Y yo que sabía que a la primera vez nos viniera el regalo.
- No se que hacer. (me puse a llorar)
- No llores, ya veremos lo que hacemos, aun quedan nueve meses.
- Y ¿Cómo se lo cuento a mi madre?
- No lo se.
- Y a ellos.
- ¡No lo se!
- Dios, me quiero morir.
- Venga, duerme ya pensaremos mañana, que mañana no trabajo.
- Vale, buenas noches.
Eran las cuatro y media o a si y yo a un no me había dormido, estaba pensando en como se lo diría a mi madre pero no se me ocurría nada, no sabía que hacer, seguro que mi madre me echaría una bronca tremenda o no me dejaría entrar nunca a casa, me puse a llorar,  me imaginaba diciendo a mi madre lo que me había pasado y que ella tiraba la ropa por la  ventana, yo me preocupaba mucho en como decirse lo a mi madre, mientras que Gerard se preocupaba en si iba a saber cuidar un hijo.
Se hicieron las siete y fui a la cocina a tomar me un café. Gerard se ve que notó cuando me levante por que el se levantó detrás de mi.
- ¿Qué pasa Noe? ¿No puedes dormir?
- No, no puedo, tengo sueño pero no me puedo dormir. ¿Tu tampoco?
- No, estoy pensado como cuidarlo y no se como.
- Tranquilo, seguro que lo aras muy bien.
- ¿El que ara muy bien?
- ¿Qué haces a estas horas levantado?
- Fui a hacer pis y he visto la luz encendida.
- Ah.
- ¿Qué os pasa? Tenéis una cara, de no haber dormido en tres meses.
- No nos pasa nada…
- Pues tenéis una cara.
- ¿Qué hacéis a estas horas levantados?
- Yo iba al baño.
- Yo ha tomarme un café…
- Y yo…
- ¿A tomaros un café a las siete de la mañana?
- Pues sí.
- ¿Qué os pasa? Tenéis una cara.
- No nos pasa nada.
- Parece que se haya muerto alguien.
- Peor…
- Os pasa algo, Noelia has dicho peor.
- Porque es peor.
- Y ahora Gerard, loo habéis dicho los dos, ahora solo falta saber lo que es eso tan malo.
- ¿Qué es?
- Nada, es que estamos preocupados.
- ¿Por qué?
- Pues porque lo estamos.
- Decirnos por que.
- Que no, que sois muy cotillas y se lo contáis a todo el mundo.
- No se lo contaremos a nadie, palabra de Frank.
- Palabra de Mikey.
- No se…
- Venga pitufa cuenta lo. (me miro con cara de pena)
- Es que… esperar un momento
- Esperamos.
Me  acerque a Gerard y le dije al oído.
- ¿Se lo puedes decir tu? Si quieres….
- Sí, se van a enterar igual.
- Gracias. (le di un beso)
- Mikey, Frank venid.
- ¿Nos vais a decir que os pasa?
- Sí…
- Pues es que Noelia esta embarazada.
- ¿¡Qué!? Es que es normal, os ha pasado por querer ir tan rápido
- ¿¡Sabéis que existe una cosa de plástico que evita tener niños!?
- Pues claro, pero no pensamos estábamos ansiosos, sobre todo yo ella no tanto.
- Pero ¿seguro que hay bebe?
- Más o menos, por los síntomas de ella.
- Y ¿os lo vais a quedar?
- Sí…
- Y ¿Cómo lo vais a cuidar?
- No lo sabemos.
- No sabemos nada.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

capitulo 27


- Oye este chico vive con sus padres ¿no?
- No, vive solo.
- ¿Y sus padres?
- Pues sus padres le dejaron solo.
- Pobrecillo.
- Que se joda.
- No digas eso.
- Uf, que pesado, déjame.
Yo me fui a la calle, ósea me fui al baño, con Gerard.
- Gerard.
- ¿Qué?
- Que mi padre quiere que vengas a cenar para saber quien eres.
- Sí, vale iré, a conocer a tu padre. (se río un montón)
- No te rías, que si no me da gracia.
- Pero no me digas que no es gracioso que seas hija de mi hermano, hermana de Frank y nieta de Ray.
- Si la verdad es que es muy gracioso.
- Y ¿sabes que?
- ¿Qué?
- He visto una cosa que ay debajo de la cama.
- ¿Enserio?
- Sí… lo siento, yo no sabía que había eso y sin querer lo he visto.
- Bueno, quería que fuera una sorpresa, pero tarde o temprano lo tendrías que ver ¿no?
- Sí… supongo.
- ¿Te gusta?
- ¡Sí, es precioso!
- Me alegro, por que no sabía que comprarte.
- Pues eso es perfecto, es genial, tienes muy buen gusto.
- Gracias.
- Sabes cuando me enseñaste esos dibujos, pensé una cosa.
- ¿El que?
- Sí tuvieras un hijo ¿Cómo le llamarías?
- Pues no se, no lo he pensado nunca, ¿tu como lo llamarías?
- ¿Yo?
- Sí tu.
- Pues le llamaría….
- ¿Cómo?
- Gerard Arthur Way Lee.
- Precioso nombre. (Se rió)
- ¿Tu cómo?
- Pues yo…
- ¿Tu?
- Le llamaría, ¿Noe como te apellidas?
- Lee.
- ¿Te apellidas Lee?
- Sí.
- Me encanta el apellido Lee.
- Igual que el tuyo.
- Pues mi hijo se llamaría Eric Way Lee.
- Un bonito nombre.
- ¿Y una hija como la llamarías?
- Pues mi hija se llamaría  Christie Way  Lee.
- Bonito nombre, la mía Noelia Way Lee.
- ¿Te gusta el nombre Noelia?
- Sí es bonito.
- Tu eres el primero que conozco, aparte de mis padres, que les gusta mi nombre.
- Pues los otros tienen muy mal gusto, Noelia es un nombre precioso.
- Y Gerard tambien, aunque todas las que escuchan My Chemical Romance les gustas tu nombre y tu, por eso te pregunte si me ibas a dejar como dejaste a las otras.
- No, no te voy a dejar porque las otras no son como tu, ellas quieren fotos, autógrafos y ser novia de mi o de cualquiera de la banda solo para presumir, su amor no es verdadero, lo que te hice la otra noche y tu no querías pero cualquier otra hubiera dicho que sí y que mientras lo hacemos hacernos fotos con su móvil de última tecnología, esas lo que quieren es presumir, ¿te acuerdas cuando fuimos a la peluquería y te dije que me besaras?
- Sí, claro que me acuerdo.
- Pues ellas me lo hubieran dado aunque yo no quisiera, ellas son rubias de bote que no valen para nada. Tu, tu eres especial  eres única eres una maravilla, tu me quieres de verdad, gracias por estar con migo.
- Y,  ¿las otras que dejaste no te querían?
- Sí, pero yo buscaba mi media naranja, alguien que al primer día que viera me enamorara de ella.
- ¿Y esa soy yo?
- Sí, tu.
- ¿Te enamoraste de mi al verme?
- Sí…
- Pero si todos dicen que yo no le gusto a nadie y soy fea y antes me decían gordita.
- No eres fea. ¿Estabas gordita?
- Sí
- Pues si que as adelgazado.
- Pues igual que tu cuando ibas al instituto.
- ¿Has adelgazado por las drogas?
- Sí…
- Pues si que era por lo mismo.
- ¿Gerard a ti te aria ilusión ser padre?
- Sí, lo he soñado desde pequeño, pero claro soñaba que tenía que plantar una semilla y que un pájaro me lo traía. ¿Por qué lo preguntas?
- Por curiosidad.
- ¿A ti te hace ilusión ser madre?
- Sí, de pequeña jugaba con los muñecos a que yo era su madre y los llevaba al hospital, a la guardería, que les daba de comer y todo eso.
- Ja, ja seguro que estabas muy mona jugando a eso.
- No se bueno… vamos a haber si sean olvidado del juego.
- Da igual, si se han olvidado nos vamos al cuarto, que aquí en el baño se esta un poquito incomodo.
- Si vale, venga vamos.
- ¿Mikey?
- ¿Qué?
- ¿Qué haces?
- Pues me aburría, he puesto el canal de cocina y estoy cocinando esto.
- Ha bueno, nosotros nos vamos a dormir.
- Vale, buenas noches
- Buenas noches
- Good night.
- No me hables en otros idiomas que me mareaas.
- Ja, ja buenas noches.















capitulo 26

Capitulo 26
- Ya hemos comido todos.
- Sí, ¿empezamos a jugar?
- Vale, ¿por qué no?
- Venga, va todos listos.
- Sí.
- Pues que empiece la acción.
Cada uno se puso en su cuarto, el baño era la calle, ósea la puerta del baño era la puerta de la calle, bueno sale Mikey dice:
- ¡Hija! Ven aquí.
- ¿Qué quieres?
- Que vengas.
- No puedo.
- ¿ya estas otra vez en el ordenador?
- Sí, ¿Qué pasa?
- Ven aquí un momento, que te quiero enseñar una cosa.
- Vale, voy.
- Mira, el sofá.
- ¿Qué le pasa?
- Que esta tu hermano.
- A sí ¿y?
- ¿Qué le has hecho ahora?
- Eh… pues nada… ¿cómo puedes pensar eso de mi?
- Hija.
- Vale, te lo cuanto. Ayer mi hermano se trajo una novia a casa.
- Dime la verdad.
- Ya te lo he dicho.
- Pues no me lo creo.
- Bueno vale. Es que ayer me dijo que mi novio es un capullo entonces yo le quite la cama y se la he tirado al contenedor y como el contenedor pasa a las diez y yo se la quite por esa hora ya se lo ha llevado.
- Pero  ¿Qué te pasa a ti?
- No me pasa nada.
- Desde que estas con ese.
- ¡Ese tiene nombre!
- Me da igual y no me interrumpas.
- ¿Qué decías?
- Que desde que estas con ese te comportas muy raro.
- ¡Con Gerard!
- ¿Qué?
- ¡Qué ese se llama Gerard!
- Que más da como se llame, lo que quiero saber es ¿por qué eres tan mala con tu hermano desde que estás con Gerard?
- Pues, porque Gerard no es del grupito de mi hermano entonces, mi hermano no para de insultarle.
- Bueno pero no seas tan mala con Frank.
- Hay déjame yo soy lo que quiero.
Pegué un portazo y me encerré en mi cuarto, no paraba de reír fue muy gracioso.
- a la otra vez me enfado con Noelia por tu culpa.
- ¿Por mi culpa?
- Pues claro.
- Es por su culpa, no para de joderme.
- Pues no insultes al novio de tu hermana.
- Pero papa tu no sabes como es, no es como un chico normal es rarito.
- ¿Por qué es raro?
- Pues por que tiene una banda de rock, lleva camisetas muy largas, le gusta Green Day y Panic at the disco esos grupos no le gustan a la gente normal, se ha tintado el pelo de morado y se hace la ralla en los ojos, es un tío raro no le cae bien a nadie menos a mi hermana y los de su grupo.
- Sabes que tu hermana también escucha la música esa.
- Ya papa, he dicho que no les gustan a la gente normal, mi hermana no es normal.
- Tu hermana es muy normal.
- Sí papa lo que tu digas. Papa yo lo único que pido es que no me haga nada cuando me meto con su novio, porque su novio no es normal.
- Es que yo no lo conozco no te puedo decir si tienes razón o no.
- Pues que Noelia le invite a cenar.
- Buena idea ve y díselo.
- ¿Yo? Pero si con migo esta enfadada.
- Y con migo.
- Venga llama la tu y dile eso.
- Vale.
- Gracias.
- ¡Noelia!
- ¿Qué quieres?
- Ven que he tenido una idea.
- Si no hay más remedio.
- No, no hay más remedio.
- Voy.
- Hija, he pensado que como tu hermano dice que tu novio en muy rarito.
- Si ¿y?
- Pues que lo invites ha cenar y  a si lo conozco.
- ¡Vale! Ya veras como el no tiene razón. Voy a su casa a decirse lo.







capitulo 25

- A mi no me digas asquerosa.
- Callar ya.
- A empezado ella.
- Que va, mentiroso has empezado tu llamándome pitufa.
- Que va, mentiroso has empezado tu llamándome pitufa.
- ¡A mi no me hagas burla!
- Hago lo que quiero.
- ¡Callar los dos! Como despertéis a Ray, os la cargáis.
- A la pediros perdón.
- Lo siento…
- Y yo…
- Más fuerte que no oigo.
- Lo siento.
- Perdón.
- Muy bien. Aprobado
- Mikey parecías su padre.
- Eh, ¿si jugamos como los pequeños?
- ¿Qué?
- A mamas y papas, lo que juegan los pequeños.
- Si jugamos no nos aburriremos.
- Vale, vamos a jugar.
- Ja, ja, quien nos vea.
- Pues diría que estamos locos.
- Sí eso es lo que iba a decir.
- Es que como eres tan lenta.
- Yo, ¿lenta?
- Pues sí.
- Tu si que eres lento.
- Ya, vale parar de discutir, parecéis dos críos de seis años.
- He, Mikey tu serás el padre, Noelia tu hija pequeña, Frank tu hijo mayor, Ray el abuelo y yo el novio de Noelia.
- Me parece buena idea.
- Si pero yo tambien  he pensado que…
- Ya tiene una idea la pitufa.
- Como me vuelvas a insultar le digo a papa una cosa que haces muchas noches.
- Vale, ya no te insultare…
- Pues ahora no la digo.
- Vale…
- Cenamos y luego jugamos ¿vale?
- ¡vale!
- ¿Qué hay para comer, Noe?
- Pues, no se ¿os gustan las lentejas?
- No. (dijeron todos a la vez)
- Pues eso hay para comer.
- No, por favor no hagas eso que es una asquerosidad.
- Tranquilos que a mi tampoco me gustan a si que are patatas fritas con longanizas.
- Uy, con longanizas.
- Pues con lomo.
- No, lomo no queda.
- Pues entonces ¿Qué dices?
- Nada, nada.
- Es que cuando yo digo que eres tonto eres tonto.
- Tontaa.
- Como me vuelvas a insultar.
- ¿Qué?
- Que no te hago la cena.
- Vale, vale me callo.
- Muy bien
- ¿Te ayudo a hacer la cena?
- Vale, ves pelando las patatas.
- Yo no se, nunca las he pelado.
- Siempre hay una primera vez.
- Ya, pero ya verás que mal las pelo.
- Seguro que lo haces muy bien.
- Sí, ya pero seguro que lo hago mucho mejor si me das un beso.
- Si seguro que sí. (nos besamos)
- Sí, sí seguro que lo hago muy bien.
- Va Gerard no te entretengas y pela patas.
- Sí, señora.
- De señora nada, señorita.
- Sí señorita.
- Venga va pela patatas.
- Que ya lo hago.
- Vale, tranquilo
- A la ya están, peladas.
- Para ser tu primera vez no lo has hecho nada mal.
- ¿De verdad?
- Sí eres todo un hacha para pelar patatas. (nos empezamos a reír)
- ¿Ya estáis otra vez riendo?
- Es que somos muy felices.
- Sí, sí no hace falta que lo digáis que se os nota.
- Pon las patatas en la sartén.
- Vale.
- Poner la MTV que hacen el programa de baile y quiero ver quien va a la final.
- Vale.
- Oye ¿Ray no se despierta?
- No, le duele mucho la espalda no creo que pueda tocar y solo tenemos a un  guitarrista no se lo que vamos ha hacer…
- Chicos, podría tocar Noelia en la banda.
- ¿Sabe tocar la guitarra?
- Sí y toca muy bien.
- Vale pues que toque ella por Ray.
- Problema solucionado.
- Va a tocar la… (le mire con una cara que daba miedo).
- Eh… va a tocar Noelia, pues que bien.
- Ah vale.
- Las patatas que se queman.
- Uy, sí ahora voy a sacarlas.
- Y la carne sácala tambien, por favor, que yo estoy viendo esto en la tele.
- Vale.
- ¡Ya esta la cena!
- Frank, tu saca los cubiertos y tu Mikey el agua.
- Yo sacaré el agua.
- ¿No hay coca cola?
- Sí, pero yo no puedo con todo.
- Pues yo sacare la coca cola.
- Y yo la Fanta.
- Mikey de paso saca un bote de cerveza pero sin alcohol.
- Vale.
- Yo quiero otra pero con alcohol.
-  Gerard y sus cervezas.
- Ja, ja que gracioso.
- Yeah. 
- ¿Quién conduce ahora mismo?
- Conduce un chofer, pero ahora no solo por el día.
- Y ¿mañana llegaremos a los Ángeles?
- No, no creo.
- Entonces ¿mañana es fiesta?
- Sí, no trabajamos.
- Mola.
- Sí ja, ja..
- Venir a cenar que ya esta la cena.
- Esta muy buena.
- Es que Gerard ha pelado muy bien las patatas.
- Y Noelia las ha troceado estupendamente.
- Claro, los dos lo habéis hecho muy bien.
- Gracias.
- ¿Qué Noelia te gustan las longanizas?
- Que gracioso Frank. ¿y a ti te gustan?
- Soy vegetariano.
- Ya las he hecho para que tu no comas.
- Que um… Bueno me da igual como patatas y ensalada.
- Pues vale.

capitulo 24

- ¿Y que?
- Pues nada...
- Dime.
- Me ha dicho que tengo que volver.
- ¿A tu casa?
- Sí...
- ¡Noe, no te vallas por favor!
- Yo le he dicho que no pero...
- No, por favor que date.
- No puedo.
- No me hagas esto.
- Yo no me quiero ir, es por la culpa de mi madre.
- No, ¡NO PUEDE SER!
- Gerard intenta razonarla tu, por favor dile que no me puedo ir.
- Sí, claro que se lo digo, ¿cuál es su numero?
- No me lo se de memoria coge mi móvil y mira en la agenda.
- Vale, ahora vengo.
- Vale, gracias.
- Noelia, ¿qué pasa?
- ¿Qué?
- Que ¿qué os pasa?
- Mi madre quiere que vuelva con ella.
- ¿De verdad?
- Sí.
- Y ¿dónde ha ido mi hermano?
- A hablar con mi madre.
- Vale, voy con el.
- Vale.
- ¿Quieres café?
- ¿Eh? Oh vale...
- ¿Solo o con leche?
- Solo y mucho.
- ¿Qué pasa no piensas dormir esta noche? (Me sonrió y me guiño un ojo)
- No, voy a estar llorando si no convencen a mi madre.
- Oh... toma tu café.
- Gracias.
- Entonces dices ¿qué tu madre te ha llamado?
- Sí.
- Y ¿por qué quiere que vallas?
- Pues no lo se no me lo ha dicho.
- Puede que quiera que te vallas por que te echa de menos.
- Sí puede ser… ¿me das azúcar, por favor?
- Sí, claro, toma.
- Gracias.
Entró Gerard mirando para abajo y casi llorando.
- Noelia.
- ¿Qué te ha dicho, que no verdad?
- Me ha dicho que, ¡Sí!
- Sí, ¿y por qué venias con esa cara?
- Para darle emoción.
- Gracias, Gerard te quiero. (Le abrace y le bese)
- He, que yo tambien he insistido.
- Gracias, Mikey.(Le abrace)
- He, ¿y el beso? ¿No me lo das?
- Que gracioso, pues no.
- Vale…
- ¡Frank que no me voy!
- ¡Bien la pitufa se queda! (me abrazó)
- Que no soy tan pequeña.
- Que si, que si lo que tu digas.
- Tonto.
- Tonta.
- Asqueroso.
- Asquerosa.
- Que a mi no…



capitulo 23

- Venga déjame mirar los dibujos.
- Es que…
- ¿Qué pasa?
- Pues... nada.
- Pues ale trae, déjamela.
- Vale, toma.
- Oh, que mono esa soy yo tocando la guitarra.
- ¿Te gusta?
- Pues claro. ¿Puedo pasar de hoja?
- Sí, claro.
- ¡Ala! ¿Esta es tu casa?
- Sí...
- Es muy grande, mira  aquí estas tu  y yo, que chulo.
- Sí, como me dijiste que vivirías con migo, pues...
- Oh, Gerard esto es súper bonito. ¿Cómo puedes dibujar tan bien? Siempre he sabido que dibujabas bien pero nunca me lo había imaginado que dibujaras a si.
- Gracias.
- ¿Tienes más dibujos?
- Sí claro, he dibujado a la banda con una tercera guitarrista y no queda mal.
- Si, ya pero no se si van a querer... 
- Si, bueno ¿me la devuelves?
- Espera que los mire todos, por favor.
- Pero es que...
- ¿Qué pasa, por qué no quieres que las mire?
- Por si he dibujado algo que no te guste.
- Tranquilo luego me olvido.
- Vale míralas, tu confiaste en mi cuando me dijiste eso, yo ahora tendré que confiar en ti, ¿no?
- Sí, sea lo que sea Gerard te quiero.
- Y yo a ti.
- ¡Aaaah!
Cuando grite, Frank se levantó corrieendo y toco a la puerta.
- Ey ¿estáis bien?
- Sí, sí muy bien.
- ¿Puedo pasar?
- Sí, claro.
- Oh ¿qué hacéis?
- Mirar mi libreta de dibujos.
- A... yo creía que hacíais otra cosa.
- Pues creías mal, anda vete y cierra la puerta.
- Vale, Noeliaa.
Cuando cerró la puerta le pregunte a Gerard.
- ¿Es nuestra boda?
- No te ha gustado, ¿verdad? Te dije que no lo miraras.
- No, si me ha encantado.
- ¿A, sí?
- Sí, ¿cuando pintaste esto?
- El primer día que te vi.
- Pero si no me conocías.
- Ya... pero me enamore.
- Que tier... (me besó) no.
- Te quiero y no quiero perderte, no te dejare nunca.
- Yo tampoco te dejare. Una cosa.
- Dime.
- ¿Cómo sabes el tipo de vestidos que me gustan?
- Por como eres.
- Por como soy ¿se puede saber eso?
- Sí.
- Que chulo.
- Noe, lo siento por haberme puesto tan pesado con lo de antes.
- No pasa nada, te entiendo.
- ¿Me entiendes?
- No mucho, pero eres un hombre, ¿no?
- Sí, no soy una mujer. (nos reímos mucho)
- Gerard...
- ¿Qué?
- ¿Me abrazas?
- Claro.
Cuando me abrazo me puse a llorar.
- ¿Por qué lloras?
- Por nada.
- Va dímelo.
- Pues es que mi madre me ha llamado y...








capitulo 22


- He Noelia ahora en serio ¿no eras virgen?
- ¿Por qué lo preguntas?
- Porque una niña no ser lo.
- Yo ya no soy una niña.
- Pues para mi eres una cría.
- Para ti.
- ¿Y esas cruces?
- Nos aburríamos y nos hemos pintado la cara un poco.
- A,  mola.
- Oye una cosa de Gerard.
- Dime.
- ¿Siempre piensa el lo mismo?
- Oh ya se a lo que te refieres.
- Pero ¿piensa todo el rato igual?
- Pues no siempre, pero cuando le da sí.
- Uf, pues creo que ahora le ha dado.
- Pues solo te puedo decir, suerte a los valientes.
- Muy gracioso.
- Se oyen muchos gritos, ¿no?
- Tranquila, eso es por q discuten.
- ¿Tranquila? Voy a tocar la puerta.
- Vale.
Fui toque a la puerta y los gritos pararon me abrieron despacio muy despacio.
- ¿Qué quieres?
- He… pues si querías algo para comer.
- ¿Tu cocinas?
- Pues sí.
- A pues yo quiero sopa.
- ¿Quieres sopa? (sin poderlo evitar me reí)
- ¿Qué tiene de gracioso?
- Nada, nada.
- Ah, vale.
- Pregúntale a Gerard lo que quiere.
- Vale ahora vengo.
- Te espero.
- He Noe, que yo tambien quiero sopa. (y nos empezamos a reír y reír)
- ¿Pero que os a dado?
- He nada, es que esa palabra es muy graciosa.
- ¿Sabéis que?
- ¿Qué?
- Que hacéis muy buena pareja porque los  dos estáis locos.
- Sí, ya sabemos que hacemos buena pareja. (me besó)
- Sí, voy a hacer la sopa que sino no comemos.
- Vale.
- Ray ¿tu quieres sopa?
- Si vale.
Estaba haciendo la comida y todo el rato me reía no lo podía aguantar era muy gracioso, todos me miraban mal, menos Gerard que tembien  ser reía.
- Bueno ya esta la sopa ja, ja, ja.
- Muchas gracias.
- He Noe.
- ¿Qué?
- Me acercas la cuchara por favor. (Gerard y yo nos empezamos a reír)
- Sí, sí toma. A la e metido todo el pelo en el plato.
- ¿Te ayudo a limpiarlo?
- Vale. (Nos dio una risa tremenda)
- Jolín que asco.
- Pero ¿cómo has metido el pelo en el plato?
- Pues no lo se, me había dado tanta gracia lo de la sopa y la cuchara.
- Sí a mi tambien me recordó a lo de anoche.
- Sí y a mi era muy gracioso.
- Eh, que se os enfría la sopa.
- No pasa nada. Ya hemos probado la sopa fría y no esta nada mal.
- ¿Estas llorando?
- Es que de la risa lloro.
- Ami me pasa abecés.
- Como la espalda que te dolía abecés.
- Sí como la espalda. (nos reímos muchísimo)
- Voy a lavarme el pelo.
- ¿Te lo lavo yo?
- Lo que quieras.
- Venga agacha la cabeza, ¿con qué jabón te lavo?
- Con ese verde de ahí.
- ¿Con este?
- Sí con ese.
- ¿Luego nos echamos la siesta?
- Vale, no me pare mala idea, estoy muy cansada.
- Sí y yo.
- A la ya esta limpito.
- Gracias, lo has lavado muy bien.
- Gracias.
- Venga vamos a comer.
- ¡Vale!
- Esta muy buena la sopa.
- Gracias.
- Ya he acabado, ¿tu Noe?
- Sí, yo tambien.
- Pues nos vamos.
- Sí, vale.
- ¿Dónde?
- Ha echar la siesta que por vuestra culpa no he podido dormir.
- Claro, seguro que solo es ha dormir.
Entré en la habitación y vi a Gerard con una libretita dibujando algo.
- ¿Qué dibujas?
- Eh... nada...



sábado, 3 de septiembre de 2011

capitulo 21


Fuimos a la caravana no había nadie, como Gerard había dicho, nos pusimos ha ver la tele.
-         Noe ¿no te aburres?
-         Si un poco, ¿tu?
-         Yo si me aburro. Cuéntame que quieres ser cuando trabajes.
-         Pues me gustaría ser guitarrista.
-         ¿Cantante no?
-         Sí me gustaría pero no se cantar.
-         Y ¿tocar la guitarra sabes?
-         Sí me la compraron a los doce años.
-         Que bien y ahora ¿me tocarías algo?
-         Claro ¿qué canción quieres que te toque?
-         Pero, ¿Cuáles sabes?
-         No se dime una.
-         I don’t love you.
-         Oh, esa es una canción muy bonita.
-         ¿Sabes tocarla?
-         Sí esa sí.
Después de haber tocado cinco minutos la guitarra de Frank, Gerard me dice:
-         Tocas muy bien, podrías tocar con nosotros.
-         ¿Tres guitarristas no son muchos?
-         No se, se lo preguntare ha los chicos.
-         Vale, gracias por todo…
-         ¿Qué hacemos ahora?
-         Pues… ¿tienes maquillaje?
-         Sí ¿por?
-         Por que se me ha ocurrido una cosa.
-         ¿El que?
-         ¿Nos maquillamos?
-         Vale, yo maquillo muy bien.
-         Pues me tendrás que maquillar tu.
-         Vale, yo te maquillare.
-         ¿Yo te maquillo?
-         Vale.
-         ¿Dónde están las pinturas?
-         En el baño, en un cajón blanco.
-         Vale, ya voy.
-         Noelia, ¿cómo nos vamos a pintar?
-         Como queramos.
-         ¿A mi me puedes pintar con la ralla negra y dos cruces en los ojos una negra y otra roja?
-         Claro tu ¿me puedes pintar con la ralla roja y dos cruces en los ojos las dos negras?
-         Si claro
-         ¡No te muevas!
-         Vale pero no me chilles.
-         Ay lo siento  no te quería haber gritado lo siento, me perdonas.
-         Te perdono si me besas.
-         Vale…(me beso y me cogió de la cintura)
-         Ya nos hemos maquillado, ¿Qué te parece si hacemos otra cosa?
-         ¿El que?
-         A ti que te parece.
-         Uf que pesado.
-         Es que yo no puedo estar tanto tiempo a si por que te veo y te deseo.
-         Bueno pues controla.
-         Vale, lo siento.
-         Entonces ¿en los Angeles ahí un niño que te quiere conocer?
-         Sí.
-         A vale, Mikey me ha contado una cosa.
-         ¿El que?
-         Que has tenido muchas más novias igual que yo y que luego al mes las dejabas,  ¿a mi me vas a dejar?
-         No, tu eres especial nunca te dejaría por nada ni nadie del mudo,
-         ¿de verdad? Es que Mikey me dijo que le dices a todas lo mismo.
-         No eso no es verdad, a ti te quiero te deseo, nunca te dejare, eres todo para mi.
-         ¿En serio?
-        
Entraron todos  a la caravana Gerard miro mal a Mikey se fue para su habitación y le hizo un gesto para que fuera, yo me quede con Frank.