sábado, 8 de octubre de 2011

capitulo 34

-         Ese, asqueroso.
-         ¿Asqueroso?
-         Sí asqueroso.
-         ¿Por qué?
-         Porque sí.
-         ¿Por qué sí?
-         Porque es el típico tío que se cree el mejor, se cree que le quieren todas, vamos un súper chulito.
-         Me dan asco esos tíos.
-         ¿A quien no?
-         No se, ja, ja.
-         Y… ¿Cuántos años tiene mi sobrino?, ¿Cómo se llama?
-         Se llama Curt y tiene tres años.
-         Tres añitos, debe de ser una preciosidad.
-         Sí, es una monada.
-         Mama una cosa.
-         Dime.
-         ¿Yo cuando era un bebe lloraba mucho?
-         Lo normal.
-         ¿Cuánto es normal?
-         Pues no se…
-         ¿Por la noche lloraba?
-         Un poco pero enseguida te dormías.
-         Y eso no va en los genes, ¿verdad?
-         No, tranquila que tu hijo no llorara mucho.
-         Eso espero…
-         He… Noe nos tenemos que ir dentro de una hora.
-         ¿Ya? No me quiero ir quiero irme con mi madre.
-         A mi no me lo digas díselo a Gerard.
-         ¿Dónde esta?
-         Preparando las cosas en su cuarto.
-         Vale, gracias.
-         De nada.
Fui a la habitación iba con la cabeza agachada, pensaba que el suelo estaba muy sucio lo tendría que barrer, me extraño ese pensamiento yo nunca pensaba en limpiar. Bueno entré.

jueves, 15 de septiembre de 2011

capitulo 33


- ¡Hija!
- ¡Mama! (fui a abrazarla)
- ¿Cómo estas?
- Muy bien ¿tu?
- Muy bien, ha venido tu hermana a comer.
- ¿Sí?
- Sí.
- Me hubiera gustado verla.
- Esta muy bien y tiene una hija.
- ¡Soy tía!
- Sí.
- Que ilusión.
- Hija te he echado de menos.
- Y yo, mama.
- Cómo se nota que te cuidan bien estas un poquito más gordita.
- Sí me hacen comer cuando no tengo hambre te tengo que decir una cosa…
- ¿El que?
- Mama, estoy embarazada.
- ¿De verdad?
- Sí…
- hija eres muy joven.
- Ya lo siento…
- No, no lo sientas.
- ¿No te enfadas?
- No, pues claro que no.
- Gracias.
- Hija, ¿Quién es el padre, ósea quién es tu novio?
- Gerard.
- Gerard, ¿es el cantante ese de que me hablabas tanto?
- Sí…
- Tanto querer conocerlo y ahora vas a tener un hijo con el.
- Pues si, ¿cómo que has venido hasta aquí?
- Quería verte y Gerard me llamó diciéndome que estabas aquí, entonces cogí el coche de tu padre y vine corriendo.
- ¡Pero si tu no tienes carnet!
- No pasa nada se a llevado unos cuantos golpes pero le digo a tu padre que yo nunca cogería el coche porque me da miedo el va a la policía ha averiguar quien se lo ha roto y yo me quedo más ancha que ancha.
- Jolín señora tiene pensamientos de sicópata.
- ¿Qué has dicho?
- Eh… nada, nada, que es muy guapa.
- Ya pensaba yo porque si no te entierro en un descampado y hasta los tres meses saben donde estas.
- Noelia, tu madre me da miedo.
- Pues no te arrimes a mí, que de tal palo tal astilla. (Nos reímos, pero a Frank no le hacia mucha gracia)
- ¡Ah! ¡Es una familia sicópata!
- Ya lo creo, ja, ja, ja.
- Bueno ahora en serio ¿Frank?
- Sí, me llamo Frank.
- Frank, no te preocupes que yo soy incapaz de matar una mosca.
- ¡Y yo un mosquito!
- Uf, menos mal que susto.
- Mama, cuéntame cosas.
- Tu hermana se ha casado con el capitán de rugby.

capitulo 32

- Sí, te entiendo, sabes Frank me ha dicho una cosa.
- ¿El que?
- Que me vas a remplazar tocando la guitarra.
- Sí, cómo no tenían otro guitarrista pues…
- Me alegro de que seas tu i no otro, ¿sabes tocar la guitarra?
- Sí, por ti y por Frank.
- ¿Por nosotros?
- Os vi en los conciertos tan emocionados tacando la guitarra, que pensé que yo también me lo pasaría bien.
- Sí, uno se lo pasa bien pero cuando tienes que hacerlo obligatoriamente ya no te gusta tanto.
- Pues no parece eso.
- Porque cuando te subes al escenario te da un suvidon de adrenalina.
- A mi me va a dar vergüenza actuar delante de todos.
- No pasa nada, tu imagínate que solo existe la guitarra.
- Vale, gracias.
- No ay de que.
- Ah, te tengo que contar dos cosas más.
- ¿El que?
- La primera es que estoy embarazada.
- ¿De Gerard?
- Sí, claro.
- Ah…
- ¿De quien pensabas que era?
- No se, solo quería saber el padre.
- Pues Gerard.
- ¿y la otra cosa?
- ¡Que me caso!
- ¿Con Gerard?
- Pues claro, pareces tontito.
- Enhorabuena.
- Gracias.
- Pero ¡Qué alegría!
- Sí, me hace mucha ilusión.
- ¡Noelia!
- ¡Voy! Lo siento Ray, pero me llama Gerard.
- No pasa nada, ves que tu futuro marido te llama.
- Vale, voy.
- Hasta luego.
Salí de la habitación y fui al comedor.
- ¿Qué pasa?
- Ha venido alguien.
- ¿Quién?
- ¡Tu madre!
- Mi madre.
- ¡Sí!
- Pero ¿cómo sabe donde estaba?
- La llame yo.
- ¿Tú?
- Sí, yo.
- Gracias, ¿dónde esta?
- Fuera.
- Pero dile que pase, ¿no?
- Lo siento señorita, ahora le digo que pase.
- Gracias.


lunes, 12 de septiembre de 2011

capitulo 31


Me fui a los columpios, eran de color azul y blanco, y en la cadena donde te coges llevaban plástico, a si no te hacías daño.
-         ¿Te gustan lo columpios?
-         Sí, son divertidos.
-         Me alegro.
-         ¿Qué querías?
-         Nada, que estuvieses conmigo.
-         Vale pero ¿puedes apagar el cigarro? (se lo dije tosiendo)
-         O, claro lo siento.
-         Gracias.
-         ¿Qué te ha dicho mi madre?
-         Nada, que de pequeño eras serio y que tienes un vicio muy malo.
-         Ella también quiere que lo deje.
-         Y estoy total mente con ella.
-         Pues yo no.
-         Ya me lo imaginaba.
-         Ya, me estado leyendo esto y es muy aburrido.
-         ¿Por?
-         Porque lo que pone yo ya lo sabía, y no hay dibujitos.
-         Tu si que eres crío con los dibujitos.
-         Es que a mi me van más los cómics.
-         Pues haz un cómic explicando eso que pone en el libro.
-         Buena idea.
-         ¿Ay pone lo que tu ya sabías?
-         Sí, ¿por?
-         Por que ya sabes cuidar a un niño.
-         ¡Es verdad!
-         Tu madre tiene razón, no es tan difícil como parece.
-         Es verdad, somos uno buenos padres.
-         ¡Sí!
-         Nuestro hijo va ser el mejor.
-         Pues claro, viniendo de nosotros.
-         ¿Tu podrás subir a un avión?
-         Supongo que sí.
-         Es que el día que es y aun estamos en New York.
-         Pues llama a Ray y dile que llame a los del avión para que lo preparen.
-         Después de comer.
-         Vale, ¿vamos a comer ya?
-         A un no estará, pero vamos.
-         ¿Llamó?
-         No, tengo llaves.
-         Vale, pues abre.
-         Ya voy tranquila.
-         Vale, que no se te puede decir nada.
-         ¡Mama!
-         ¿Qué?
-         ¿Ya esta la comida?
-         ¡Le faltan diez minutos!
-         ¡Vale, gracias!
-         ¿¡Qué!?
-         ¡QUÉ VALE!
-         ¡Ah vale!
-         Ves cómo aun no esta la comida.
-         ¡Venir!
-         ¿Para qué?
-         Para enseñarle mi cuarto a Noelia.
-         Vamos.
-         Mirar mi cuarto.
-         Pero si esta lleno de juguetes.
-         Ya, y si el bebe es niño se los puedo dar.
-         Mikey, Mikey, ¿cómo le vas a dar eso al niño?
-         ¿Por qué no?
-         Porque es todo del año de la pera, si le vas a dar algo a mi hijo que sea nuevo.
-         O vale…
-         Pobrecito, con la ilusión que le hacía.
-         No da igual si tiene razón mis juguetes son muy viejos, ya si eso le compraré nuevos.
-         Tu le regalas lo que quieras que para eso eres su tío.
-         Pero es que estos juguetes muy viejos.
-         Sí, Gerard tiene razón.
-         Pero seguro que le gustan.
-         No creo.
-         Que si y si no le justan tambien  le gustan.
-         ¿Cómo puede ser eso?
-         Por que se los habrá regalado su tío favorito.
-         Tienes razón.
-         Pero ¿cómo le va a regalar eso al niño?
-         Uf, de verdad que tonto eres.
-         ¿Yo?
-         Sí, seguro que lo traes aquí y se pasa horas jugando con su tío y contigo si vienes y conmigo, se lo pasaría pipa.
-         No lo había pensado.
-         Pues piensa.
-         Eso piensa.
-         Tu calla Mikey.
-         Vale…
-         ¿Por qué le hablas a si de mal a tu hermano?
-         No se, siempre le e hablado a si.
-         Pues habla le bien que es tu hermano.
-         ¡Bajar a comer!
-         ¡Vamos!
-         Um, que buena pinta tienen los macarrones.
-         Gracias, uy falta el pan.
-         Yo lo traeré.
-         Que no tranquila que lo traigan ellos.
-         Bueno, vale…
-         Mikey ves a por el pan.
-         ¿Yo? Ves tu.
-         Ves tu que yo soy el mayor y mando yo.
-         Pues ahora mandan los pequeños, ves tu.
-         ¿Desde cuando mandan los pequeños?
-         Desde que lo digo yo.
-         Jo, Noelia podrías estar de mi parte.
-         Es que todo lo tiene que hacer el, pobrecillo has algo tu o si no te aras gordito.
-         Ja, ja que graciosa.
-         Anda ves a por el pan, por favor.
-         Vale, voy.
-         Ja, ja a si se hace, yo nunca hubiera podido convencerle para que fuera a por el pan.
-         Seguro que si, le castiga a no fumar durante un mes vera como lo trae.
-         Tienes razón ahora le digo algo y si no me hace caso le digo lo que me has dicho.
-         Vale.
-         Mama ¿te ha caído bien la novia de Gerard e?
-         Sí, no es una niña pija como las de antes, es amable, se preocupa por Gerard y por su familia, van a tener un hijo y es igual que el.
-         ¿Soy igual que el?

capitulo 30


Salí del baño, por cierto que baño más grande y lujoso.
-         ¿Quieres comer aquí?
-         Vale, me da igual.
-         ¡Mama!
-         ¿Qué?
-         Que comemos aquí.
-         ¡Vale!
-         ¿Tienes hambre?
-         No.
-         ¿No?
-         No.
-         Pero si solo te has tomado un café a las siete, y ya es la una y media.
-         Pero, no tengo hambre.
-         Ay madre, bueno voy fuera.
-         ¿A qué?
-         A fumarme un cigarrillo.
-         Déjalo, no vallas.
-         ¿Por qué?
-         Porque esta aprobado científicamente que quien fuma puede tener cáncer de pulmón, muy fácilmente.
-         Ya a hablado la que estudió en un colegio de ricos, déjame ir, necesito fumar, si no fumo no soy persona.
-         ¡Qué no!
-         Por favor.
-         Ves, pero al mes que viene intenta dejarlo.
-         Vale… gracias.
-         Hasta luego, señora ¿le ayudo a hacer la comida?
-         ¿Sabes cocinar tan joven?
-         Sí, mi madre me enseño cuando tenía diez añitos.
-         Que bien porque mi hijo no sabe cocinar nada.
-         Ya, me ayudó a hacer la cena y es un caos.
-         Le quería enseñar pero el no quiso, decía que eso es para las mujeres.
-         Que mono. (nos reímos)
-         ¿Dónde esta ahora?
-         Fuera, fumando.
-         Hay, el vicio que malo es.
-         Sí, si que es malo.
-         Yo le digo siempre que deje de fumar pero el es muy cabezota y no lo deja.
-         No creo que lo deje aunque se lo digamos veinte mil veces.
-         Pues no, no creo.
-         ¿En que le puedo ayudar?
-         ¿Puedes hacer la ensalada?
-         Sí, claro.
-         Gracias.
-         ¿Y cómo era su hijo de pequeño?
-         Era serio, pero en cuanto podía te hacía una trastada.
-         ¿Quién no ha hecho tratadas de pequeño?
-         Pues no lo se. (Nos reímos)
-         La ensalada ya esta ¿le ayudo en otra cosa?
-         No, gracias lo demás ya esta, ves ha ver si Gerard entra.
-         Pero, ¿no quiere que ponga la mesa?
-         No, tranquila ya la pone Mikey.
-         Es que me sabe mal.
-         A mi si que me sabe mal que la invitada ponga la mesa.
-         Hombre, no es a si mujer,  a mi si me sabe mal porque vengo aquí, coma y no le ayude, eso es de tener poca vergüenza.
-         Tranquila, que me has ayudado a hacer la ensalada, anda ves con Gerard.
-         ¿Seguro?
-         Que sí ves con el.
-         Vale, pues ahora vengo.
-         Vale.
Salí de la casa, que jardín más grande todo verde, era precioso, tenía un perro Duck, habían muchos pajaritos y Gerard tumbado en una hamaca, fumando claro, tocando al perro y tirando le palitos.
-         Hola.
-         Ey, ¿cómo tu por aquí?
-         Pues que tu madre no me ha dejado poner la mesa y me ha dicho que venga a buscarte.
-         Ah…
-         ¿Vamos a comer?
-         Vale, pero sienta te cinco minutos.
-         ¿Dónde?
-         Donde quieras, tienes el sillón, las sillas los columpios, la…
-         ¡Voy a los columpios!
-         Como una cría.
A mi me gustan mucho, de pequeña iba al parque por los columpios

jueves, 8 de septiembre de 2011

capitulo 29

- Tranquilos, no pasa nada respirar hondo y pensar que solo es un ser humano no cuesta tanto cuidarlo, pensar como lo hacía vuestra madre.
- No es tan fácil.
- Yo solo quería ayudar.
- Gracias por todo, pero es que estamos muy nerviosos.
- Si lo estamos, no lo queremos dar pero no sabemos como cuidarlo.
- Y si ¿os apuntáis a las lecciones para tener un hijo?
- No se…
- Se lo diré a mi madre que seguro que lo entiende además aun no tiene nietos, a si que le dará mucha alegría pero querrá que le presente a mi novia.
- No, pasa nada yo encantada de conocerla.
- ¿Sí?
- Claro que sí, si no se lo toma mal y nos ayuda.
- Pues yo tambien tendré que presentarme a tu madre.
- Ya te conoce.
- No me conoce.
- Sí, te vio en el hospital.
- Ya pero no nos han presentado, ni hemos cenado no se ni como se llama.
- Se llama Rosa. A la ya sabes como se llama.
- ¿Por qué no quieres que conozca?
- Porque si le digo lo que me pasa, seguro que te quiere romper la cara.
- Que agresiva.
- Lo se, por eso yo nunca le cuento mis cosas.
- Bueno, lo de ir a ver a tu madre nos lo pensaremos pero si que ahí que ir a ver a mi madre.
- ¿Dónde vive?
- A las afueras de New York.
- Pues podemos ir ahora mismo.
- Sí, por que no.
- Uf…(me senté en el sofá y me puse la mano en la cabeza)
- ¿Qué te pasa?
- Me duele la cabeza, pero se me pasa enseguida.
- ¿Quieres que valla yo solo?
- No, yo voy contigo.
- Yo voy con vosotros que quiero ver a mama.
- Yo me quedaré aquí con Ray.
- Vale, y cuenta le lo de estos dos.
- No, ves como sois como cotorras que lo cuentan todo.
- Vale, no le contare nada, suerte pitufa.
- Gracias.
- ¿Ya no te molesta que te diga pitufa?
- No.
- Jo… yo que te lo decía para hacerte rabiar.
- Ya, pero ya me he acostumbrado, además sienta bien ser la más pequeña a si no eres tan vieja.
- Adiós enana.
- Adiós.
- Hasta luego.
- ¡Hasta luego!
Nos fuimos en autobús, dos horas que agobio, Gerard tenía cara de asustado y Mikey iba cantando.
- ¿Noelia estas nerviosa?
- Un poco, pero se me pasara, ¿tu como estas?
- Nervioso y no poco.
- Tranquilo, es tu madre.
- Ya…
- Mira a tu hermano que feliz.
- Mikey, ¡Mikey!, ¡MIKEY!
- Eh… ¿Qué pasa?
- ¿Por qué estas tan alegre?
- Voy a ser tío, un niñito me va a llamar tío.
- Y a mi papa.
- Y a mi mama.
- Ya… pero no creía que iba a ser tío.
- Ni yo que iba a ser padre.
- Ni yo madre, y mira me aquí me tienes, de camino a casa de la suegra.
- ¿Qué quieres que sea chico o chica?
- Chico, ¿tu que quieres?
- Chico, a si le podré llevar al rugby.
- Yo también quiero que sea chico a sí nos llevaremos mejor.
- Claro Mikey, lo que tu digas.
- Ya nos toca bajar.
- Sí, por fin a ver a mi mama.
- Si, que chulo.
- Ya toco yo.
- Vale.
- Si que se alegra de ver a su madre.
- Sí el es a si, le encanta venir aquí es como un crío.
- Hola, Mikey cuanta alegría me da verte, ¿vienes tu solo?
- ¡Hola mama! No vengo solo viene mi hermano y su novia.
- ¿Su novia?
- Sí, ya te lo contaran ellos.
- Vale.
- Mama, hola.
- Hola hijo.
- Hola, buenos días.
- Hola, ¿tu eres la novia de mi hijo?
- Sí.
- Hijo, te has elegido una buena chica.
- Sí. (se río un poco y a cachó la cabeza)
- Pasar, pasar.
- Gracias.
- ¿Cómo que estáis por aquí?
- Pues es que te quería decir una cosa…
- ¿Qué ha pasado?
- Pues que…
- A su hijo le han disparado.
- ¿Qué?
- Sí, pero también ay otra cosa.
- Sí es verdad, se le cayó el escenario en cima.
- ¿¡Qué!?
- Sí pero ay otra cosa.
- ¿Otra cosa? ¿El que hijo?
- Pues veras, haber como te lo digo, mama si te lo digo ¿Te enfadas?
- No, claro que no.
- ¿Me lo prometes?
- Sí, ¿tan grabe es que no me tengo que enfadar?
- Para nosotros sí…
- Dime, que no me enfado.
- Vale, pues Noelia.
- ¿Noelia es ella?
- Sí.
- Ah vale, tiene un nombre bonito.
- Gracias.
- Bueno pues Noelia esta embarazada.
- ¿De ti?
- Claro.
- ¿Voy a ser abuela?
- Se ve que si.
- Ay por dios que alegría.
- Pero hay un problema.
- ¿Cuál?
- Que no sabemos como cuidar a un bebe.
- Claro, yo cuando te tuve a ti me pasaba lo mismo.
- ¿Y que hiciste?
- Me compré un libro.
- ¿Un libro?
- Sí un libro.
- ¿En un libro esta eso?
- Sí claro, ahora lo traigo.
- ¿Vais a comer aquí?
- Yo, si mama.
- ¿tu Gerard?
- No se si Noelia quiere.
- Pues pregunta le.
- Espera que esta en baño.
- Vale.
- Mama, ¿Qué ay para comer?
- Macarrones.
- Hace tiempo que no comemos.
- Pues mejor a si os lo coméis más a gusto.

capitulo 28

- ¿Qué dibujas?
- Nada, cosas mías.
- ¡Siempre dibujas!
- Sí, siempre hago uno o dos.
- Gerard, te tengo que contar una cosa.
- ¿Qué?
- ¿Te acuerdas cuando te he preguntado por el nombre y te he dicho que lo había pensado por los dibujos que me enseñaste?
- Sí.
- Pues no es por eso. Creo que estoy embarazada.
- ¿Por eso me dijiste si me hacia ilusión ser padre?
- Sí, pero si quieres cuando nazca lo doy de adopción.
- Yo me lo quedo, es mi hijo no se lo voy a dar a alguien que no conozco, además no lo sabes seguro, ¿verdad?
- No lo se, pero yo creo que sí.
- ¿Cómo lo sabes?
- Pues por que muchas veces me dan ganas de vomitar,  me mareo y ...
- ¿Y?
- Pues que no me abajado la regla.
- Ay dios que voy a ser padre, yo no se como se hace eso.
- Ni yo, ya te he dicho que lo doy en adopción y punto.
- ¡Qué no, no se lo voy a dar a nadie!
- ¿Entonces que hacemos?
- Pues no lo se.
- ¡Te dije que no quería!
- Y yo que sabía que a la primera vez nos viniera el regalo.
- No se que hacer. (me puse a llorar)
- No llores, ya veremos lo que hacemos, aun quedan nueve meses.
- Y ¿Cómo se lo cuento a mi madre?
- No lo se.
- Y a ellos.
- ¡No lo se!
- Dios, me quiero morir.
- Venga, duerme ya pensaremos mañana, que mañana no trabajo.
- Vale, buenas noches.
Eran las cuatro y media o a si y yo a un no me había dormido, estaba pensando en como se lo diría a mi madre pero no se me ocurría nada, no sabía que hacer, seguro que mi madre me echaría una bronca tremenda o no me dejaría entrar nunca a casa, me puse a llorar,  me imaginaba diciendo a mi madre lo que me había pasado y que ella tiraba la ropa por la  ventana, yo me preocupaba mucho en como decirse lo a mi madre, mientras que Gerard se preocupaba en si iba a saber cuidar un hijo.
Se hicieron las siete y fui a la cocina a tomar me un café. Gerard se ve que notó cuando me levante por que el se levantó detrás de mi.
- ¿Qué pasa Noe? ¿No puedes dormir?
- No, no puedo, tengo sueño pero no me puedo dormir. ¿Tu tampoco?
- No, estoy pensado como cuidarlo y no se como.
- Tranquilo, seguro que lo aras muy bien.
- ¿El que ara muy bien?
- ¿Qué haces a estas horas levantado?
- Fui a hacer pis y he visto la luz encendida.
- Ah.
- ¿Qué os pasa? Tenéis una cara, de no haber dormido en tres meses.
- No nos pasa nada…
- Pues tenéis una cara.
- ¿Qué hacéis a estas horas levantados?
- Yo iba al baño.
- Yo ha tomarme un café…
- Y yo…
- ¿A tomaros un café a las siete de la mañana?
- Pues sí.
- ¿Qué os pasa? Tenéis una cara.
- No nos pasa nada.
- Parece que se haya muerto alguien.
- Peor…
- Os pasa algo, Noelia has dicho peor.
- Porque es peor.
- Y ahora Gerard, loo habéis dicho los dos, ahora solo falta saber lo que es eso tan malo.
- ¿Qué es?
- Nada, es que estamos preocupados.
- ¿Por qué?
- Pues porque lo estamos.
- Decirnos por que.
- Que no, que sois muy cotillas y se lo contáis a todo el mundo.
- No se lo contaremos a nadie, palabra de Frank.
- Palabra de Mikey.
- No se…
- Venga pitufa cuenta lo. (me miro con cara de pena)
- Es que… esperar un momento
- Esperamos.
Me  acerque a Gerard y le dije al oído.
- ¿Se lo puedes decir tu? Si quieres….
- Sí, se van a enterar igual.
- Gracias. (le di un beso)
- Mikey, Frank venid.
- ¿Nos vais a decir que os pasa?
- Sí…
- Pues es que Noelia esta embarazada.
- ¿¡Qué!? Es que es normal, os ha pasado por querer ir tan rápido
- ¿¡Sabéis que existe una cosa de plástico que evita tener niños!?
- Pues claro, pero no pensamos estábamos ansiosos, sobre todo yo ella no tanto.
- Pero ¿seguro que hay bebe?
- Más o menos, por los síntomas de ella.
- Y ¿os lo vais a quedar?
- Sí…
- Y ¿Cómo lo vais a cuidar?
- No lo sabemos.
- No sabemos nada.