jueves, 15 de septiembre de 2011

capitulo 32

- Sí, te entiendo, sabes Frank me ha dicho una cosa.
- ¿El que?
- Que me vas a remplazar tocando la guitarra.
- Sí, cómo no tenían otro guitarrista pues…
- Me alegro de que seas tu i no otro, ¿sabes tocar la guitarra?
- Sí, por ti y por Frank.
- ¿Por nosotros?
- Os vi en los conciertos tan emocionados tacando la guitarra, que pensé que yo también me lo pasaría bien.
- Sí, uno se lo pasa bien pero cuando tienes que hacerlo obligatoriamente ya no te gusta tanto.
- Pues no parece eso.
- Porque cuando te subes al escenario te da un suvidon de adrenalina.
- A mi me va a dar vergüenza actuar delante de todos.
- No pasa nada, tu imagínate que solo existe la guitarra.
- Vale, gracias.
- No ay de que.
- Ah, te tengo que contar dos cosas más.
- ¿El que?
- La primera es que estoy embarazada.
- ¿De Gerard?
- Sí, claro.
- Ah…
- ¿De quien pensabas que era?
- No se, solo quería saber el padre.
- Pues Gerard.
- ¿y la otra cosa?
- ¡Que me caso!
- ¿Con Gerard?
- Pues claro, pareces tontito.
- Enhorabuena.
- Gracias.
- Pero ¡Qué alegría!
- Sí, me hace mucha ilusión.
- ¡Noelia!
- ¡Voy! Lo siento Ray, pero me llama Gerard.
- No pasa nada, ves que tu futuro marido te llama.
- Vale, voy.
- Hasta luego.
Salí de la habitación y fui al comedor.
- ¿Qué pasa?
- Ha venido alguien.
- ¿Quién?
- ¡Tu madre!
- Mi madre.
- ¡Sí!
- Pero ¿cómo sabe donde estaba?
- La llame yo.
- ¿Tú?
- Sí, yo.
- Gracias, ¿dónde esta?
- Fuera.
- Pero dile que pase, ¿no?
- Lo siento señorita, ahora le digo que pase.
- Gracias.


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