Me fui a los columpios, eran de color azul y blanco, y en
la cadena donde te coges llevaban plástico, a si no te hacías daño.
-
¿Te gustan lo columpios?
-
Sí, son divertidos.
-
Me alegro.
-
¿Qué querías?
-
Nada, que estuvieses conmigo.
-
Vale pero ¿puedes apagar el cigarro? (se lo dije
tosiendo)
-
O, claro lo siento.
-
Gracias.
-
¿Qué te ha dicho mi madre?
-
Nada, que de pequeño eras serio y que tienes un
vicio muy malo.
-
Ella también quiere que lo deje.
-
Y estoy total mente con ella.
-
Pues yo no.
-
Ya me lo imaginaba.
-
Ya, me estado leyendo esto y es muy aburrido.
-
¿Por?
-
Porque lo que pone yo ya lo sabía, y no hay
dibujitos.
-
Tu si que eres crío con los dibujitos.
-
Es que a mi me van más los cómics.
-
Pues haz un cómic explicando eso que pone en el
libro.
-
Buena idea.
-
¿Ay pone lo que tu ya sabías?
-
Sí, ¿por?
-
Por que ya sabes cuidar a un niño.
-
¡Es verdad!
-
Tu madre tiene razón, no es tan difícil como
parece.
-
Es verdad, somos uno buenos padres.
-
¡Sí!
-
Nuestro hijo va ser el mejor.
-
Pues claro, viniendo de nosotros.
-
¿Tu podrás subir a un avión?
-
Supongo que sí.
-
Es que el día que es y aun estamos en New York.
-
Pues llama a Ray y dile que llame a los del
avión para que lo preparen.
-
Después de comer.
-
Vale, ¿vamos a comer ya?
-
A un no estará, pero vamos.
-
¿Llamó?
-
No, tengo llaves.
-
Vale, pues abre.
-
Ya voy tranquila.
-
Vale, que no se te puede decir nada.
-
¡Mama!
-
¿Qué?
-
¿Ya esta la comida?
-
¡Le faltan diez minutos!
-
¡Vale, gracias!
-
¿¡Qué!?
-
¡QUÉ VALE!
-
¡Ah vale!
-
Ves cómo aun no esta la comida.
-
¡Venir!
-
¿Para qué?
-
Para enseñarle mi cuarto a Noelia.
-
Vamos.
-
Mirar mi cuarto.
-
Pero si esta lleno de juguetes.
-
Ya, y si el bebe es niño se los puedo dar.
-
Mikey, Mikey, ¿cómo le vas a dar eso al niño?
-
¿Por qué no?
-
Porque es todo del año de la pera, si le vas a
dar algo a mi hijo que sea nuevo.
-
O vale…
-
Pobrecito, con la ilusión que le hacía.
-
No da igual si tiene razón mis juguetes son muy
viejos, ya si eso le compraré nuevos.
-
Tu le regalas lo que quieras que para eso eres
su tío.
-
Pero es que estos juguetes muy viejos.
-
Sí, Gerard tiene razón.
-
Pero seguro que le gustan.
-
No creo.
-
Que si y si no le justan tambien le gustan.
-
¿Cómo puede ser eso?
-
Por que se los habrá regalado su tío favorito.
-
Tienes razón.
-
Pero ¿cómo le va a regalar eso al niño?
-
Uf, de verdad que tonto eres.
-
¿Yo?
-
Sí, seguro que lo traes aquí y se pasa horas
jugando con su tío y contigo si vienes y conmigo, se lo pasaría pipa.
-
No lo había pensado.
-
Pues piensa.
-
Eso piensa.
-
Tu calla Mikey.
-
Vale…
-
¿Por qué le hablas a si de mal a tu hermano?
-
No se, siempre le e hablado a si.
-
Pues habla le bien que es tu hermano.
-
¡Bajar a comer!
-
¡Vamos!
-
Um, que buena pinta tienen los macarrones.
-
Gracias, uy falta el pan.
-
Yo lo traeré.
-
Que no tranquila que lo traigan ellos.
-
Bueno, vale…
-
Mikey ves a por el pan.
-
¿Yo? Ves tu.
-
Ves tu que yo soy el mayor y mando yo.
-
Pues ahora mandan los pequeños, ves tu.
-
¿Desde cuando mandan los pequeños?
-
Desde que lo digo yo.
-
Jo, Noelia podrías estar de mi parte.
-
Es que todo lo tiene que hacer el, pobrecillo
has algo tu o si no te aras gordito.
-
Ja, ja que graciosa.
-
Anda ves a por el pan, por favor.
-
Vale, voy.
-
Ja, ja a si se hace, yo nunca hubiera podido
convencerle para que fuera a por el pan.
-
Seguro que si, le castiga a no fumar durante un
mes vera como lo trae.
-
Tienes razón ahora le digo algo y si no me hace
caso le digo lo que me has dicho.
-
Vale.
-
Mama ¿te ha caído bien la novia de Gerard e?
-
Sí, no es una niña pija como las de antes, es
amable, se preocupa por Gerard y por su familia, van a tener un hijo y es igual
que el.
-
¿Soy igual que el?
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