lunes, 12 de septiembre de 2011

capitulo 31


Me fui a los columpios, eran de color azul y blanco, y en la cadena donde te coges llevaban plástico, a si no te hacías daño.
-         ¿Te gustan lo columpios?
-         Sí, son divertidos.
-         Me alegro.
-         ¿Qué querías?
-         Nada, que estuvieses conmigo.
-         Vale pero ¿puedes apagar el cigarro? (se lo dije tosiendo)
-         O, claro lo siento.
-         Gracias.
-         ¿Qué te ha dicho mi madre?
-         Nada, que de pequeño eras serio y que tienes un vicio muy malo.
-         Ella también quiere que lo deje.
-         Y estoy total mente con ella.
-         Pues yo no.
-         Ya me lo imaginaba.
-         Ya, me estado leyendo esto y es muy aburrido.
-         ¿Por?
-         Porque lo que pone yo ya lo sabía, y no hay dibujitos.
-         Tu si que eres crío con los dibujitos.
-         Es que a mi me van más los cómics.
-         Pues haz un cómic explicando eso que pone en el libro.
-         Buena idea.
-         ¿Ay pone lo que tu ya sabías?
-         Sí, ¿por?
-         Por que ya sabes cuidar a un niño.
-         ¡Es verdad!
-         Tu madre tiene razón, no es tan difícil como parece.
-         Es verdad, somos uno buenos padres.
-         ¡Sí!
-         Nuestro hijo va ser el mejor.
-         Pues claro, viniendo de nosotros.
-         ¿Tu podrás subir a un avión?
-         Supongo que sí.
-         Es que el día que es y aun estamos en New York.
-         Pues llama a Ray y dile que llame a los del avión para que lo preparen.
-         Después de comer.
-         Vale, ¿vamos a comer ya?
-         A un no estará, pero vamos.
-         ¿Llamó?
-         No, tengo llaves.
-         Vale, pues abre.
-         Ya voy tranquila.
-         Vale, que no se te puede decir nada.
-         ¡Mama!
-         ¿Qué?
-         ¿Ya esta la comida?
-         ¡Le faltan diez minutos!
-         ¡Vale, gracias!
-         ¿¡Qué!?
-         ¡QUÉ VALE!
-         ¡Ah vale!
-         Ves cómo aun no esta la comida.
-         ¡Venir!
-         ¿Para qué?
-         Para enseñarle mi cuarto a Noelia.
-         Vamos.
-         Mirar mi cuarto.
-         Pero si esta lleno de juguetes.
-         Ya, y si el bebe es niño se los puedo dar.
-         Mikey, Mikey, ¿cómo le vas a dar eso al niño?
-         ¿Por qué no?
-         Porque es todo del año de la pera, si le vas a dar algo a mi hijo que sea nuevo.
-         O vale…
-         Pobrecito, con la ilusión que le hacía.
-         No da igual si tiene razón mis juguetes son muy viejos, ya si eso le compraré nuevos.
-         Tu le regalas lo que quieras que para eso eres su tío.
-         Pero es que estos juguetes muy viejos.
-         Sí, Gerard tiene razón.
-         Pero seguro que le gustan.
-         No creo.
-         Que si y si no le justan tambien  le gustan.
-         ¿Cómo puede ser eso?
-         Por que se los habrá regalado su tío favorito.
-         Tienes razón.
-         Pero ¿cómo le va a regalar eso al niño?
-         Uf, de verdad que tonto eres.
-         ¿Yo?
-         Sí, seguro que lo traes aquí y se pasa horas jugando con su tío y contigo si vienes y conmigo, se lo pasaría pipa.
-         No lo había pensado.
-         Pues piensa.
-         Eso piensa.
-         Tu calla Mikey.
-         Vale…
-         ¿Por qué le hablas a si de mal a tu hermano?
-         No se, siempre le e hablado a si.
-         Pues habla le bien que es tu hermano.
-         ¡Bajar a comer!
-         ¡Vamos!
-         Um, que buena pinta tienen los macarrones.
-         Gracias, uy falta el pan.
-         Yo lo traeré.
-         Que no tranquila que lo traigan ellos.
-         Bueno, vale…
-         Mikey ves a por el pan.
-         ¿Yo? Ves tu.
-         Ves tu que yo soy el mayor y mando yo.
-         Pues ahora mandan los pequeños, ves tu.
-         ¿Desde cuando mandan los pequeños?
-         Desde que lo digo yo.
-         Jo, Noelia podrías estar de mi parte.
-         Es que todo lo tiene que hacer el, pobrecillo has algo tu o si no te aras gordito.
-         Ja, ja que graciosa.
-         Anda ves a por el pan, por favor.
-         Vale, voy.
-         Ja, ja a si se hace, yo nunca hubiera podido convencerle para que fuera a por el pan.
-         Seguro que si, le castiga a no fumar durante un mes vera como lo trae.
-         Tienes razón ahora le digo algo y si no me hace caso le digo lo que me has dicho.
-         Vale.
-         Mama ¿te ha caído bien la novia de Gerard e?
-         Sí, no es una niña pija como las de antes, es amable, se preocupa por Gerard y por su familia, van a tener un hijo y es igual que el.
-         ¿Soy igual que el?

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