- ¿Y que?
- Pues nada...
- Dime.
- Me ha dicho que tengo que volver.
- ¿A tu casa?
- Sí...
- ¡Noe, no te vallas por favor!
- Yo le he dicho que no pero...
- No, por favor que date.
- No puedo.
- No me hagas esto.
- Yo no me quiero ir, es por la culpa de mi madre.
- No, ¡NO PUEDE SER!
- Gerard intenta razonarla tu, por favor dile que no me puedo ir.
- Sí, claro que se lo digo, ¿cuál es su numero?
- No me lo se de memoria coge mi móvil y mira en la agenda.
- Vale, ahora vengo.
- Vale, gracias.
- Noelia, ¿qué pasa?
- ¿Qué?
- Que ¿qué os pasa?
- Mi madre quiere que vuelva con ella.
- ¿De verdad?
- Sí.
- Y ¿dónde ha ido mi hermano?
- A hablar con mi madre.
- Vale, voy con el.
- Vale.
- ¿Quieres café?
- ¿Eh? Oh vale...
- ¿Solo o con leche?
- Solo y mucho.
- ¿Qué pasa no piensas dormir esta noche? (Me sonrió y me guiño un ojo)
- No, voy a estar llorando si no convencen a mi madre.
- Oh... toma tu café.
- Gracias.
- Entonces dices ¿qué tu madre te ha llamado?
- Sí.
- Y ¿por qué quiere que vallas?
- Pues no lo se no me lo ha dicho.
- Puede que quiera que te vallas por que te echa de menos.
- Sí puede ser… ¿me das azúcar, por favor?
- Sí, claro, toma.
- Gracias.
Entró Gerard mirando para abajo y casi llorando.
- Noelia.
- ¿Qué te ha dicho, que no verdad?
- Me ha dicho que, ¡Sí!
- Sí, ¿y por qué venias con esa cara?
- Para darle emoción.
- Gracias, Gerard te quiero. (Le abrace y le bese)
- He, que yo tambien he insistido.
- Gracias, Mikey.(Le abrace)
- He, ¿y el beso? ¿No me lo das?
- Que gracioso, pues no.
- Vale…
- ¡Frank que no me voy!
- ¡Bien la pitufa se queda! (me abrazó)
- Que no soy tan pequeña.
- Que si, que si lo que tu digas.
- Tonto.
- Tonta.
- Asqueroso.
- Asquerosa.
- Que a mi no…
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